Adiós casa maldita

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No te echaré de menos. Aún recién reformada, te caías a cachos. Con una distribución de las cosas dejada al azar, tornillos mal puestos, cosas descolgadas, de escasa y dudosa durabilidad y horrendo gusto. Sacaste lo peor de mí, sacaste lo que únicamente han sacado dos personas a lo largo de mi vida. Me protegías de la lluvia y del frío, pero también me protegías del sol y de la calidez.

En mi soledad no me lo pusiste fácil. No dudaste en proporcionarme ruidos constantes: peleas, llantos, gritos, juergas... No solo durante el día, sino también cuando más necesitaba dormir y descansar. No me dejaste escribir palabras, solo me dejaste vomitarlas. Sé que sin esta soledad habría sido diferente; pero me pusiste a prueba y venciste. Y ahora yo te biendigo, ¡oh casa! Te biendigo a que al próximo morador de tus entrañas no puedas más que darle felicidad. Te biendigo a que todo el influjo que tenías sobre mí desaparezca, a que toda la triste soledad que en tu interior viví deje paso a un futuro lleno de dulce y alegre compañía. Porque yo ahora vuelvo a un séptimo piso, un séptimo piso alejado de ruidos nocturnos y de pensamientos negativos. No andaré mucho tiempo por allí, pero buscaré un sitio en el que por las noches pueda encontrar paz, y en el que por las mañanas pueda ver el sol.

Publicado por soywiz el

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